domingo, 1 de junio de 2014

CUENCOS TIBETANOS - TERAPIA VIBRACIONAL

La inmensa mayoría de las dolencias físicas tienen que ver con un sistema nervioso alterado.

Un sistema nervioso alterado provoca ansiedad y angustia en la parte emocional de la persona. A nivel físico, las consecuencias son las contracturas musculares y el peso gravitatorio. Se podría decir que el peso gravitatorio es la carga de la vida que soporta el individuo en sus hombros.

Todos los problemas sociales (el trabajo, el desempleo, los impagos, la hipoteca, etc.) se concentran en el hombro derecho. En los niños, ocurre lo mismo por la carga escolar o las malas relaciones con los compañeros de clase. Esta carga empuja el omoplato derecho hacia abajo y, en consecuencia, el omoplato izquierdo se eleva.


Las cargas afectivas (desengaños amorosos, rupturas de pareja, malas relaciones entre padres e hijos, celos entre hermanos, etc.) van a parar al hombro izquierdo. Todo este peso presiona el hombro izquierdo hacia abajo, mientras que el omoplato derecho se desplaza hacia arriba. Independientemente del costado que sufra el peso gravitatorio, siempre se produce una descompensación en la estructura ósea de la persona. Es el primer paso del origen emocional de las lesiones.



La escoliosis, como primera anomalía

Cuando el desequilibrio entre los dos omoplatos supera los 1,5 centímetros, la cadera se desplaza para compensar y buscar el equilibrio. Todos estos desplazamientos mantienen el esqueleto en equilibrio, pero la columna vertebral sufre importantes torsiones. Así se generan las escoliosis. La desviación de la espalda se produce porque sus cimientos (las lumbares y el cóccix) están desplazados.
Es un error creer que las desviaciones de la columna tienen su origen en una mala higiene postural. Todo lo contrario. La persona, inconscientemente, se sienta mal para encontrar la postura de reposo más cómoda a tenor de su escoliosis.

Las consecuencias del desplazamiento de la cadera
También es un error creer que un individuo tiene una pierna más larga que la otra. En la inmensa mayoría de los casos lo que ocurre es que hay un desplazamiento de cadera. En consecuencia, la persona carga más una pierna que la otra y eso se traduce en problemas de rótula y de menisco, a causa de un desgaste natural. Por eso también es recomendable reforzar la musculatura superior (el cuádriceps) para aliviar la rodilla de tanta presión.

Por otra parte, el desplazamiento de la cadera a menudo produce que un pie soporte más carga gravitatoria y la superficie de apoyo esté descompensada respecto al otro. La persona notará dolor en la planta del pie o tendrá los dedos encogidos porque los tendones acaban inflamados a causa del exceso de presión. ¿Queréis más ejemplos del origen emocional de las lesiones?

La curvatura de la espalda también puede derivar en vértebras desplazadas, rozaduras y pinzamientos, protuberancias, o calcificaciones y vértebras soldadas. Si las vértebras están bien alineadas y existe un espacio entre ellas, nunca se formará una hernia discal.

Las intervenciones quirúrgicas pueden solucionar solo parcialmente las hernias discales puesto que, si continua habiendo la carga del peso gravitatorio, es probable que aparezca una segunda hernia en otra parte de la columna.

Los pinzamientos también son problemáticos. La ciática (pinzamiento del nervio ciático) produce un dolor que puede recorrer toda la pierna e impedir que la persona camine. Las tendinitis, con el paso del tiempo, se vuelven crónicas y provocan un dolor en los brazos que incapacita al individuo para levantar pesos. Los pinzamientos también son la causa de los dolores cervicales.

La alteración del sistema nervioso que propicia el origen emocional de las lesiones siempre lleva asociados sentimientos de miedo y de impotencia respecto a diferentes cuestiones de la vida: relaciones sentimentales, trabajo, dinero, estudios…

Ese bloqueo afecta la zona de los riñones, que se inflaman y debilitan la zona lumbar. Este debilitamiento también hace que las vértebras puedan rozarse o golpearse al hacer cualquier tipo de ejercicio y aumenta las posibilidades de sufrir descompensación.

La fibromialgia, máxima alteración del sistema nervioso
La máxima alteración del sistema nervioso (el tercer grado) es la contracción de la musculatura de todo el cuerpo, debido a la inflamación de todos los tendones. Es lo que conocemos como fibromialgia, que conlleva un agotamiento y un dolor prácticamente insoportable.

¿Cómo solucionar estas dolencias?

Empezar por distensionar la musculatura y recolocar la estructura ósea es como empezar la casa por el tejado. La persona notará una mejora justo después del tratamiento, pero al cabo de pocos días las molestias persistirán.

Para solucionar de manera definitiva estas dolencias, hay que ir al origen emocional de las lesiones: la alteración del sistema nervioso.

Se pueden combinar diferentes terapias para reforzarlo: acupuntura, naturopatía, masajes neurosedantes, reflexología podal, shiatsu… Si también es necesario que intervenga la osteopatía, deberá hacerlo sólo cuando el sistema nervioso esté suficientemente fuerte y haya bajado el nivel de las contracturas y del peso gravitatorio. Sin embargo, hay ocasiones en que no hace falta recurrir a la osteopatía porque, gracias a la memoria celular que poseen todas las células (incluso las óseas), éstas recuperan su estado natural de salud.

En todos los casos le recomendamos consultar con su médico, terapeuta u otro profesional de la salud competente. La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa.

Como interviene la musicoterapia en estas dolencias        

Los secretos de estos cuencos son un misterio que los monjes tibetanos guardaron durante mucho tiempo. Sus sonidos nos invitan a una experiencia de armonía, profundo bienestar y serenidad. Cuando todo en nuestro cuerpo esta “afinado” se produce música.

Cuando se producen bloqueos el cuerpo deja de resonar con el universo y con su entorno, porque pierde su sonido original armónico y aparece entonces la desarmonía del cuerpo.
Al aplicar sobre el cuerpo, ya sean los sonidos armónicos de los cuencos, o de la voz, por resonancia, el cuerpo reconoce los sonidos, identificando así, el sonido armónico que le corresponde para restablecer su equilibrio y armonía natural.

Los cuencos se utilizaban tradicionalmente para la meditación y la sanación. Se golpean o se frotan con una baqueta. Su sonido característico con resonancias armónicas (sobretonos) se utiliza como herramienta de vibración para reducir el estrés, equilibrar los centros vitales (CHAKRAS), y aumentar la energía, propiciar un camino hacia la sanación.

El resultado es un individuo más productivo, más centrado, más feliz, transportado a un espacio de tranquilidad y equilibrio. Este espacio existe dentro de cada persona: un lugar donde tomamos contacto con la "Sinfonía del Universo.

LOS SONIDOS Y LA MEDICINA VIBRACIONAL. 



El concepto del sonido como medio capaz de transportar el espíritu humano a un estado diferente de conciencia es tan antiguo como la propia humanidad. Los sonidos sin palabras transmiten mensajes que van acompañados por estados que se extienden desde la tensión a la relajación, inquietud por el sentido de bienestar. El sonido es un código universal, tiene un “idioma” que el cuerpo y la mente reconoce y entiende cuando lo escucha.

El sonido es información para el cuerpo y para la mente.
Por eso, cuando el cuerpo escucha los sonidos armónicos, activa en él, por resonancia, su código armónico interno. Produciendo así los cambios necesarios para el cuerpo.




CÓMO ACTÚAN LOS CUENCOS.

Las vibraciones armónicas alteran la materia reordenando su estructura molecular, realineando, y equilibrándose, la energía, en todos los niveles. Mediante el empleo regular del sonido combinado con la intención, podemos empezar a vibrar de manera más rápida, a un nivel celular o molecular

Esto recibe el nombre de "subir la frecuencia".

Una frecuencia de vibración más elevada crea mayores espacios entre las células, lo que las hace menos densas, evitando que las energías negativas o ajenas se nos adhieran fácilmente y consiguiendo estados más elevados de conciencia y facilitando bienestar y armonía.

Ya sabemos que cada parte del cuerpo y sus campos están vibrando. Es, pues, lógico que cada parte del cuerpo, se trate de un órgano o de un chakra, tenga una frecuencia (índice de vibración) óptima, sana.

Cuando estamos enfermos, se debe a que alguna parte de nosotros no está vibrando en armonía consigo misma, con las demás partes o con el entorno. Esta disonancia o enfermedad puede sanarse con sonido y voluntad (intención) ‚ devolviendo a las partes enfermas su frecuencia sana.





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