jueves, 1 de septiembre de 2011

CEREMONIAS ANCESTRALES


Rituales sagrados que abren las puertas de nuestra percepción y el dialogo con la esencia de todas las cosas, los espíritus de la naturaleza, los elementales (fuego, tierra, viento y agua) las divinidades o huestes celestiales, las estrellas, la luna, el sol y nuestro propio corazón para estar en armonía y en comunión con el todo.

Abuelo fuego, madre tierra, hermano viento y hermana agua

La fuerza de los elementos tiene el poder de darnos la vida, de mantenerla, de transformar, de purificar, de crear, de construir, de transportar y de sostener el equilibrio y la armonía de todas las cosas.

Cada elemento tiene un poder, tiene un don, tiene un espíritu.

Los elementos se retroalimentan, se crean y se controlan armoniosamente.

El hombre que se sale de la ley natural y usa inadecuadamente el espíritu de los elementos, crea la inarmonía, el desequilibrio, la enfermedad, la autodestrucción y la destrucción de todas las cosas.

El hombre que respeta y fluye con el espíritu de los elementos, alcanza la armonía consigo mismo, con la naturaleza y con el universo, y en este estado de paz, se expresa humildemente diciendo, que el abuelo fuego lo conoce, que la madre tierra lo conoce, que el hermano viento lo conoce y que la hermana agua lo conoce:

El abuelo fuego que a través de sus lenguas, le habla al hombre de corazón, y le muestra el libro de la sabiduría, y le muestra la pantalla del tiempo circular, en donde el pasado, el presente y el futuro son uno, y entonces se ve la historia de toda la humanidad y de todas las cosas; nos muestra nuestro propio destino y nuestro propio corazón en el fuego sagrado, en el sol y en la esencia de todas las cosas.

 La hermana agua que a través de su transparencia nos muestra nuestra esencia, y como una pantalla nos permite contemplar las escenas de nuestras vidas, dialogar con nuestros hermanos, y navegar en sus profundidades para encontrarnos con la pureza, con la vida, con la energía y con la señora divina; para bañarnos en su bondad, en su amor, en su luz y en su misericordia infinita.

El hermano viento, el aliento de vida, el soplo divino que circula en todo nuestro cuerpo y que penetra nuestra alma, que levanta nuestro vuelo y nos pone en contacto con el padre eterno, que circula en toda la tierra y en toda la creación, que susurra en nuestros oídos los mensajes de los ancestros y los mensajes de los hombres de corazón y que trasmite nuestros propios mensajes con precisión.

Nuestra madre la tierra, que nos acoge, que nos alimenta, que nos viste, que nos preteje, que nos arrulla, que nos canta, que nutre nuestras almas con su belleza y sus fragancias, que nos cura, que nos cuida y que nos inunda con su energía amorosa; y que abre el libro de la sabiduría infinita ante nuestros ojos, para aprender las lecciones, los mensajes, los secretos y las enseñanzas que nos comparten cada una de las criaturas de la naturaleza y de la creación.




Abuela luna inúndame de tu misterio, de tu encanto y de tu magia, en esta sagrada noche, en la fiesta del amor, en la comunión del corazón, en la reunión de la fraternidad, en la danza y los cantos de la felicidad.



Luna nueva, luna creciente, luna plena y luna menguante.

Luna ventarosa, luna de vida, luna de siembra, luna de agua, luna de lluvia, luna florida. Luna de crecimiento, luna de transformación, luna fructífera. Luna de fuego, luna roja, luna de cosecha. Luna blanca, luna grande, luna de purificación. Luna del silencio, luna de transición, luna de la muerte. Luna de fría, luna de introspección, luna de meditación.

La abuela luna nos brinda una oportunidad para reunirnos y compartir su magia, con ritos, con cantos y con danzas.


Padre Sol, estrella central del sistema Solar.



Luz bendita, luz divina, dadora de vida y fuerza creadora.

Sol jaguar y águila real. Sol la luz, sol la claridad. Sol la energía, sol la fuerza. Sol la vida, sol la sabiduría. Sol el fuego, sol el corazón, Sol la tradición, sol el amor.

Penetra mi ojos y mi alma en el alba e inunda todo mi ser de tu luz, de tu fuerza, de tu vida, y en el cenit penetra mi corona y enciende el fuego de mi corazón, y con tu luz ilumina todo mi ser, y en el crepúsculo transportadme a las inmensidades del infinito y de mi ser.


Cada dia en el amanecer, en el cenit y en el atardecer, una ceremonia de comunión y de fusión.

En el ciclo Solar, en el día mas largo del año, festejar al Padre Sol, con cantos, con danzas, con rezos, con ofrendas, con gratitud y simplemente con la actitud de recibirlo en nuestros corazones

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